Verónica Lasalle y Evynette López están claras hacia dónde se dirigen. Lograr la legislación para que se enmienden las políticas laborales en su natal Puerto Rico, para que las personas, sin importar su color de cabello o marcas en la piel, puedan desarrollarse en el ámbito profesional sin ningún problema o discrimen. Es por esto que gestionan y son las portavoces de “Mi estilo NO me define”.

El movimiento se da sin planificar y surge de situaciones personales que dan paso al cuestionamiento de prácticas actuales. La vida misma llevó a Evynette de 30 años y comunicadora, por momentos que marcaron o trazaron la ruta. Recuerda que todo comenzó con la perdida de una querida amiga, quien siempre, desde antes que estuviese de moda, tenía el pelo de colores brillantes. Al enterarse, decidió cambiar su color de cabello en un homenaje póstumo.

Durante ese tiempo, pierde uno de sus trabajos, y logra conseguir una entrevista en un reconocido medio de comunicación en San Juan. “Pasé el proceso de entrevista y comencé a trabajar. Dos días después, de la oficina de Recursos Humanos, me dicen que no puedo presentarme a trabajar con ese color de cabello. Siguiendo instrucciones, les dije que lo cambiaría, pero que eso tomaría tiempo. Mi supervisora inmediata no tenía ningún comentario o problema por mi cabello. Ella estaba complacida con mi trabajo”, recuerda Evynette, quien tratando de mantener su trabajo, hasta utilizó una peluca, y luego entendió que esa no era ella, que no estaba siendo real.

Días antes de cumplir el tiempo de probatoria de tres meses, le llegó una notificación en la que le informaban la decisión de no continuar con la contratación.

De querer honrar a su amiga, todo cambió. Es por esto que junto a Verónica, quien también luce sus tatuajes y el cabello corto azul, comenzaron a movilizarse y en solo cuatro meses han logrado obtener sobre 5,000 seguidores en Facebook, el principal medio social utilizado para promocionar la iniciativa. Entre los perfiles de profesionales que se han hecho parte de la misma se encuentran maestros, enfermeros, policías, administradores, entre otros.

Somos acción más allá del físico

“Queremos demostrar que una marca de un tatuaje o un color de cabello ‘no tradicional’ no afecta la capacidad y desarrollo profesional e intelectual del individuo. Entendemos que existe un código de vestimenta, pero nuestra piel y nuestro cabello NO son un accesorio, son parte de nosotros, de nuestro ser. Queremos poder trabajar sintiéndonos libres de ser quienes realmente somos y no lo que un estereotipo dicta. Nuestra meta es ser escuchados y lograr una legislación que reconozca nuestro derecho e igualdad laboral”, escriben en su página de facebook.

“Llevamos apenas 4 meses y hemos visto cómo la gente está activa en las redes y nos ven como una voz en representación. Presentamos perfiles de nuestros seguidores que han aceptado contar su historia, dar a conocer sus vidas, sus profesiones, y demostrar que el pelo de un color o los tatuajes, no interfieren con su desempeño profesional” aseguran.

Creen que el problema es más marcado en la isla, y quieren cambiar eso. “Mi amiga siempre tuvo su cabello de colores, vivió fuera de Puerto Rico y siempre tuvo trabajo. ¿Qué pasa aquí?”, se cuestionan. El tema de los tatuajes, la imagen personal y la búsqueda de empleo ha sido discutido previamente. Tan reciente como en el 2013, este discurso tuvo lugar en los medios, con otro movimiento en las redes llamado “Puerto Rico acepta empleados tatuados”. Y aunque el concepto del tatuaje ha sido descriminalizado con el pasar del tiempo, todavía prevalece en la sociedad ideas negativas en cuanto a ello.

La agenda del equipo que lidera el movimiento está cargada, y entre los próximos pasos se encuentra el comenzar un plan de medios, para dar a conocer quiénes son y qué desean lograr, y a la vez, seguir expandiendo el movimiento para que más personas se identifiquen y se unan. El grupo además compartió una petición que se mantiene en la plataforma change.org, en la que exponen como ilegal y discriminatorio el no contratar a alguien por su color o corte de cabello, tatuajes y/o pantallas. La petición tiene alrededor de 40,000 simpatizantes, y entre ellos, no solo se encuentran personas que llevan éstos estilos, sino además, personas que entienden que es discriminatorio.

Tomar la decisión de andar de manera ‘diferente’, también debe ser un acto de empoderamiento. Impactar con la capacidad intelectual y demostrar que se está preparado y cualificado para estar en la posición que se desea estar. Ya sea en una empresa pública o privada. Llevar un tatuaje, hoy día, es un estilo de vida y cada cual es dueño de su cuerpo. Cada cuerpo es un templo. Y como la religión, cada cual es libre de llevarlo y practicarlo de acuerdo a sus convicciones. De esta manera se ganará respeto y aceptación. Está en todos lograrlo. Quizás son cambios que se verán en la sociedad en el futuro, quizás en las próximas generaciones, pero por un lugar se empieza. Es de la única manera que se logrará una mejor convivencia entre los seres humanos.