photo: Daniela Vesco

El ungüento mágico de mentol, que se conoce coloquialmente como "vivaporú", se vende como una crema tópica que se usa para la congestión del pecho, la tos y dolores musculares.  Pero los latinos han encontrado un sinfín de usos creativos para vivaporú, algunos rozando la superstición pura y "pruebas" anecdóticas en lugar de verdadera evidencia médica. ¿Cómo surgió esta obsesión cultural?

Vicks VapoRub, que originalmente se llamaba Vicks Magic Salve, fue creado en 1894 por Lunsford Richardson y fabricado por la compañía familiar Richardson-Vicks, Inc. en Greensboro, Carolina del Norte. La fórmula contenía ingredientes de todo el mundo, incluyendo mentol de Japón, eucalipto de Australia, alquitrán de enebro rojo de África, aceite de trementina de Carolina del Norte, aceite de nuez moscada de las Indias Orientales, aceite de tomillo de Francia, y alcanfor de la provincia Formosa de Argentina (este último ingrediente también es muy común en los remedios caseros latinos).

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Richardson era muy ambicioso a la hora de promover su producto con éxito. Proveía incentivos para pedidos grandes, ponía anuncios y cupones en periódicos, anunciaba en carteles, enviaba promociones por correo, y creó un libro infantil sobre los beneficios de VapoRub. Cuando el mundo fue azotado por la pandemia devastadora de influenza de 1918 a 1919, que luego recibió el apodo La gripe española, 500 millones de personas fueron infectadas y de 50 a 100 millones perdieron sus vidas durante el brote, incluyendo el presidente de Brasil Francisco de Paul Rodrigues Alves. Durante esa época, Vicks VapoRub experimentó un aumento exponencial en sus ventas (de $900.000 a $2,9 millones) en solo un año, lo que produjo una difusión masiva del producto. Eventualmente Procter & Gamble adquirió la empresa en 1985 y comenzó a fabricar y empaquetar el producto en México y la India.

Si bien no sabemos con certeza qué provocó la obsesión de toda la vida de los latinos por esta crema de mentol y todos sus usos extraños, generaciones de nosotros seguimos hablando con entusiasmo sobre nuestro amor por vivaporú a cualquier persona que se atreve a enfermarse. He hablado con muchas latinas parar intentar llegar hasta el fondo de este fenómeno.

"Vivaporú es un remedio imprescindible en todo hogar latino", afirmó Yasmín V. "Cura todo.  Fuego labial . . .  ¡vivaporú!  Granito . . . ¡vivaporú! Congestión nasal . . . ¡vivaporú! Congestión del pecho . . . ¡vivaporú!".

¿Cuántos de nosotros no hemos escuchado todas las formas en que se puede usar vivaporú para curar cualquier cosa que nos aflige--hasta un corazón roto--? Sea para ponerlo en las sienes para el dolor de cabeza o para humectar los pies y tratar hongos en las uñas al cubrirlos con esa bendita crema de mentol y ponerse calcetines encima durante la noche, la magia de vivaporú no conoce límites. Aunque la etiqueta del producto advierte que no se lo debe aplicar dentro de la nariz, boca o en heridas abiertas, parece que las personas han tomado este consejo muy a la ligera. Se trata a un dolor de garganta con una cucharada de este ungüento, un poquito en los labios los humectará, y los síntomas de resfrío y gripe se desaparecen de repente después de llenar las fosas nasales con vivaporú por la noche.

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"Mi mamá decía que vivaporú lo cura todo", dice Leomary R.  "Dolores de cabeza, dolores de estómago, dolor de pecho, congestión . . . ¡hasta lo ponía en la punta de mi lengua! Si tuviera una quemadura de tercer grado, me diría: '¡Ponte vivaporú!' ".

También hay anécdotas de calentar vivaporú para reventar un grano sin dolor, de mezclarlo con sal para tratar chichones y de usarlo para quemar grasa excesiva.

"Cuando iba al gimnasio lo aplicaba en mi cintura me envolvía en plástico", dice Nalley V.

Y si los efectos medicinales no fueran suficientes, algunos han acudido a los espíritus para una sanación súper poderosa. Mabel C. recuerda que su madre se lo aplicaba a su cuerpo en forma de cruz "para agregar un elemento santo a la experiencia vivaporú".

Pero esta tendencia a usar el ungüento en formas creativas no se limita solo a la comunidad latina porque sus ingredientes --aceites esenciales e hierbas-- se prestan a remedios caseros y medicina alternativa. Y años después, estos mismos componentes sigue siendo la base de estas curas de oídas, y mientras que sigue funcionando para algunos de nosotros, vamos a seguir diciendo maravillas de sus propiedades curativas a todas las personas que queremos.

"Vivaporú fue un rito de paso en mi matrimonio", cuenta Evelyn P. "Una noche poco después de casarnos, disculpándome, me envolví la cabeza en una bufanda, apliqué vivaporú en las sienes, el cuello, el pecho y dentro de las fosas nasales, y me acosté con mi esposo curioso--pero por suerte no horrorizado--. Dormí como un bebé esa noche. Algunos meses después mi esposo se resfrió y me preguntó: '¿Me puedes dar un poco de eso?' ¡Eso me sonó a músical celestial!".