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Cuando Essena O'Neill lanzó una diatriba sobre lo falso que es Instagram, la gente quedó pasmada. Se preguntaba cómo una joven conocida por sus fotos de moda con cientos de miles de seguidores, podría decirles a sus fans devotos que todo lo que había compartido era "perfección artificial". ¿Pero quién en realidad cree que las fotos en Instagram se toman espontáneamente? Aparentemente, es difícil enfrentarse al hecho evidente de que lo que ves en Instagram no es real.

Kylie Jenner tiene una de las cuentas de Instagram más populares del mundo con casi 50 millones de seguidores. Cualquier producto que promociona se agota instantáneamente, pero ha admitido que la persona que vemos todos los días no es su yo auténtico. Jenner le comentó a la revista Interview:

"No soy yo en Snapchat o Instagram. La gente quiere ver mis autos y mis carteras. A a la gente le encanta la moda. Pero esa no soy yo".

Jenner dijo que cuando cumple 30, quiere alejarse de todos y vivir en una finca en Malibu. ¿Será que la estrella de reality convertida en magante de las redes sociales añora una vida más tranquila en que no se documenta cada momento en que está despierta?

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El uso de Instagram se ha duplicado desde 2012, por lo que el aumento de depresión, envidia y celos que antes se asociaba con Facebook ya se ha trasladado a esta plataforma social dominada por las imágenes. "Instagram condensa los aspectos más enloquecedores de la experiencia de Facebook", según un informe de Slate. Es verdad que Instagram amplifica todas las partes de Facebook que provocan ese miedo de perderse algo (FOMO por sus siglas en inglés): fotos hermosas de gente divirtiéndose mucho más, viviendo vidas más glamurosas y viajando a lugares más exóticos que nosotros.

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"Las fotos transmiten más señales explícitas e implícitas que indican que las personas son felices, ricas y exitosas que las actualizaciones de estado", dijo Hanna Krasnova, de la Universidad de Humboldt Berlin, coautora del estudio sobre Facebook y los celos, a Slate. "Una foto tiene mucho poder para provocar una comparación social inmediata que puede desencadenar sentimientos de inferioridad. No envidias una noticia".

El estudio halló que "la participación en Instagram supera con creces la de Facebook y Twitter", y que hay más interacciones en Instagram que en otras plataformas de medios sociales. Cuando sumas todo, tiene sentido que se les pagan miles de dólares a modelos como Kendall Jenner y Gigi Hadid simplemente para publicar fotos en sus cuentas. "Chicas Instagram" como O'Neill también ganan mucho dinero en Instagram, así que ¿por qué renunciaría al mismo? Ella entendió lo que ya sabíamos --a la gente se le paga por promocionar productos en Instagram-- pero para ella era aún más personal de que lo que podíamos comprender hasta que nos lo explicó en sus propias palabras.

Antes de abandonar Instagram, O'Neill pasaba sus días perfeccionando poses, encontrando la luz ideal y editando sus imágenes hasta que se veían "perfectas". Antes de cerrar su cuenta, cambió cientos de leyendas para divulgar todo el trabajo que estaba detrás de esas fotos "sin esfuerzo" y confesó que si había una compañía en la imagen, en el 99 por ciento de los casos le estaba pagando para esa imagen. Quería revelar la verdad detrás de cada foto, diciendo:

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"Ves cómo uno se puede identificar con mis leyendas --estómago metido, una pose estratégica, senos hacia arriba. Quería que las chicas jóvenes supieran que esta no es la vida espontánea. Es perfección artificial creada para llamar la atención".

Aunque algunas personas cercanas a O'Neill mantienen que la diatriba en Instagram de la australiana era una farsa para llamar aún más la atención, su crítica contra Instagram y los medios sociales tiene sentido. Les contó a sus seguidores en un email que planea escribir un libro sobre "cómo ser famoso en las redes sociales", mientras busca un trabajo un bar local. También habló sobre lo difícil que fue encarar las consecuencias de compartir ese vídeo, diciendo que estaba "tirando a la basura una parte tan significante" de su vida. "La próxima vez que hablo, la próxima vez que tengas noticias de mí, estaré más fuerte que nunca. Por eso, gracias", escribió O'Neill.

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Lo más interesante de ver las imágenes en Instagram es que todos vemos algo diferente. Aun si Kylie está en una pose hermosa en cada foto, está revelando sus inseguridades. Recientemente dijo que usualmente posa con sus manos sobre sus labios porque siempre le han dado un complejo. Y aunque ha admitido que le han inyectado relleno cosmético, cubrírselos es un hábito que no puede dejar.

Iskra Lawrence, modelo de 24 años, le dijo a ELLE.com que esa apariencia falsa que ven las mujeres en Instagram hace más daño que las revistas. "Hay apps que lo pueden cambiar todo: el color de los ojos, el tamaño de los ojos, la delgadez de tus cachetes", dijo Lawrence. "Da más miedo que las revistas. Al menos la mayoría de la gente se da cuenta de que las revistas y las campañas han sido retocadas".

"Pero las chicas jóvenes ven selfies en Instagram y no se dan cuenta de que algunas personas están usando apps para cambiar totalmente su apariencia".

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La triste realidad es que quizá no queremos ver la verdad. Hay una razón por la que compartimos lo que compartimos y por la que a las personas les gustan esas imágenes. La modelo Stina Sanders fue adorada por sus fans cuando compartía imágenes sexy de sus sesiones de fotos, pero cuando comenzó a colgar fotos realistas de sus rutinas de belleza aburridas, sus fans le dieron la espalda --y rápidamente--. Sanders se inspiró en O'Neill y quería compartir su realidad, que incluía blanquear el vello facial y una sesión de terapia. Como resultado perdió miles de seguidores.

"Quería ver qué pasaría si dejara de colgar fotos glamurosas y pusiera fotos de cosas que ni compartirías con tus amigas, cosas que son tabú, cosas vulgares, y todo ese tipo de cosas", le dijo Sanders a People. "Personalmente, creo que Instagram es muy falso --todos los filtros, los retoques-- así que pensé que sería interesante".

Al final del día, parece que famosos como Kylie están haciendo exactamente lo que tienen que hacer para mantener el negocio. Están dando a las personas exactamente lo que quieren: una imagen filtrada de la vida.